¿Gandhismo y democracia? ¡Para ser realmente libres hay que hacer la revolución socialista¡ Ronald León (Paraguay)

Ronald León ( Paraguay)

Tomado de Correo Internacional, publicación de la LIT-CI (Liga Internacional de los Trabajadores-Cuarta Internacional) Tercera época, Junio 2011, Año 2. P.26. Selección de Párrafos, Enrique Santamaría.

La juventud es la llama de la revolución. Evocando a las generaciones pasadas de luchadores/as obreros/as y socialistas, la juventud nuevamente irrumpe en la escena política mundial con la energía, osadía e indomable irreverencia de quienes, consciente o inconscientemente, lucha por derribar un sistema que les roba su presente y su futuro. La base de la juventud obrera y empobrecida del siglo XXI no se cree el cuento del fin de la historia.
¿ Cuál es el camino que debe seguir la lucha de la juventud para avanzar por un sendero revolucionario? ¿Cuál es en tal sentido, la propuesta de la LITCI a las y los jóvenes luchadores? Para responder a estas cuestiones, nos parece necesario abordar, de modo crítico, dos concepciones de lucha que han ganado espacio entre los jóvenes en este período reciente.
Las limitaciones del “ghandismo”.
A partir de los procesos revolucionarios en Túnez y en Egipto apareció con bastante fuerza la reivindicación del “gandhismo”. Esta concepción de lucha fue formulada por Mahatma Gandhi, líder de la rebelión por la independencia nacional de la India del imperio inglés, en la primera mitad del siglo XX.
Gandhi proponía una movilización masiva, continua y pacífica que no respondiera a la represión con violencia. Por tal motivo, su posición fue conocida como “resistencia pacífica”. Para él, la fuerza y continuidad de la movilización de masas, y la fuerza de sus reclamos, terminarían garantizando la victoria. En una primera visión, sus concepciones habrían triunfado porque la India conquistó su independencia en 1947.
En los procesos tunecino y egipcio, si bien no pueden ser calificados de “pacíficos” (hubo centenas de muertos), las caídas de Ben Alí y Mubarak no fueron precedidas por enfrentamientos violentos de carácter generalizado. Podría concluirse, entonces, que esta concepción resultó triunfante, al menos parcialmente.
En esta referencia al gandhismo por parte de muchos jóvenes, hay un aspecto que compartimos plenamente: la reivindicación de la fuerza de las grandes acciones autónomas de masas como método de lucha frente a la acción de “aparatos esclarecidos”. Es decir las revoluciones son hechas por las masas movilizadas. Otro aspecto que compartimos con ellos es la reivindicación de la necesidad de la más amplia democracia al interior de los procesos de movilización y lucha. Sin embargo, es una ilusión atribuirle a Gandhi y a su organización (el Partido del Congreso) la defensa de una “democracia de masas”. Tanto él como su partido eran burgueses, por lo tanto se preocupaban especialmente de controlar a las masas a través de un “aparato verticalista”, cuyas decisiones se tomaban en la cúpula, sin debate en la base.
Un marco excepcional.
Veamos ahora, el tema del triunfo “pacífico” de la lucha de Gandhi. Este hecho sólo puede ser entendido en el marco absolutamente excepcional en que se dio. Por un lado, Inglaterra vivía, en la primera mitad del siglo XX, un gran retroceso como potencia imperialista. Buscaba recomponer sus dominios dejando de lado el viejo sistema colonial y aceptaba el surgimiento de países semicoloniales formalmente “independientes”, como hizo en Medio Oriente. Era un cambio de es
Por otro lado, EEUU, como emergente potencia imperialista hegemónica, al mismo tiempo que se aliaba con Gran Bretaña para derrotar a los nazis, bregaba por desplazar la influencia inglesa en Asia y, por eso, alentó y fortaleció la protesta gandhista. Sin esta combinación excepcional, hoy prácticamente irrepetible, hubieses sido imposible un triunfo de la “resistencia pacífica” en la India.
Otro aspecto que criticamos duramente al gandhismo es que, por ser un movimiento burgués, no avanzó hacia la expropiación de las grandes empresas que dominaban el país. A pesar de lograr la independencia formal, la India pasó a ser una semicolonia dominada por el imperialismo. De esta forma se mantuvieron los altísimos índices de pobreza y miseria que caracterizan al país, (…)
Sobre la lucha por la “democracia”
En las movilizaciones del mundo árabe, y en otras partes del mundo en que la juventud está interviniendo, tiene un peso muy importante la lucha por las libertades democráticas y por la “democracia” en general. Es una lucha muy correcta, que compartimos e impulsamos.
En primer lugar, porque muchas de ellas se dirigen contra regímenes dictatoriales o  bonapartistas que eliminan totalmente, o restringen, esas libertades. En segundo lugar, porque esas libertades democráticas son muy necesarias para que los trabajadores y los jóvenes puedan organizar y luchar mejor.
Sin embargo, es necesario avanzar en este análisis: bajo el capitalismo nunca habrá verdadera democracia para las masas. Incluso en un régimen democrático burgués más completo, esta democracia será mucho más de forma que de contenido.
… como consecuencia…esta democracia burguesa no garantiza derechos democráticos de “contenido” para los trabajadores y los jóvenes, como empleo, salario digno, salud y educación pública, gratuitas y de calidad, etc.

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