Calderón debe una disculpa por 40 mil muertos: Sicilia

Claudia Herrera y Alonso Urrutia
Publicado: 23/06/2011 10:40- La Jornada

Al iniciar el diálogo entre miembros del Movimiento por la Paz y el Ejecutivo, el poeta dijo al presidente que está obligado a pedir perdón a la nación por los 40 mil muertos que ha ocasionado la guerra contra la delincuencia.

México, DF. Al iniciar el diálogo con el presidente Felipe Calderón, el poeta Javier Sicilia le preguntó: “¿les parecemos bajas colaterales?” y le planteó que está obligado a pedir perdón a la nación por los 40 mil muertos que ha ocasionado la guerra contra la delincuencia.

Además, presentó un pliego de demandas que incluye el regreso del ejército a los cuarteles.

Lo declaró corresponsable junto con los gobernadores de la muerte de 40 mil personas de una guerra que se hizo sin reformas previas.

Antes de iniciar su mensaje recitó un poema de Jaime Sabines y pidió que los presentes se pusieran de pie en memoria de las víctimas de esta guerra.

A Calderón lo acompañan los secretarios de Seguridad Pública, Genaro García Luna; de Educación Pública, Alonso Lujambio; de Gobernación, José Francisco Blake; de Desarrollo Social, Heriberto Félix, y la Procuradora General de la República, Marisela Morales.

Sicilia presentó una propuesta para atender el tema de la violencia que incluye la creación de una comisión de la verdad o una fiscalía social de la paz, la aprobación de una ley de atención y protección a las víctimas y establecer mecanismos para castigar a funcionarios involucrados en redes de complicidad.

También entregó un video de los testimonios recogidos durante el recorrido de la caravana por la paz y le pidió que se exhiba en todas las escuelas para que los estudiantes conozcan esta situación.

Sicilia, primer orador en la reunión que se realiza en el Castillo de Chapultepec, demandó que se modifique el enfoque militar dado a la lucha contra la delincuencia y reiteró su demanda de que salga el ejército de las calles.

Se pronunció por la despenalización del uso de algunas drogas y que se establezca un auditor policiaco independiente de la Policía Federal.

En estos momentos, el presidente Calderón responde al pliego presentado por Sicilia.

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Sin opción, Calderón se unió al minuto de silencio en memoria de víctimas de la lucha contra el narco

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Al hablar ante integrantes del Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad, Calderón reiteró que mantendrá a los militares en las calleFoto José Carlo González
Salvador Campanur Sánchez denunció la complicidad gubernamental con taladores en Cherán, MichoacánFoto José Carlo González
Alonso Urrutia y Claudia Herrera
Periódico La Jornada
Viernes 24 de junio de 2011, p. 4

De la estridencia de la plaza a la solemnidad del foro con el Presidente. Un encuentro largamente esperado que arranca con la convocatoria del poeta Javier Sicilia a guardar un minuto de silencio en memoria de los 40 mil muertos del sexenio. Sin opción, el presidente Felipe Calderón, a quien le han adjudicado la responsabilidad principal de las muertes, encabeza el homenaje a las víctimas de su guerra contra el narcotráfico.

En el Castillo de Chapultepec, el poeta y el político juntos. Uno reclama sensibilizarse ante las víctimas, el otro reivindica la necesidad de su estrategia militar. Diferencias en la concepción y afinidad religiosa. Al poeta y al político parece que sólo los une su fe católica.

“Esto no es look, traigo todo lo que me dieron muchas víctimas, muchos dolores a lo largo de esta caravana. Traigo un rosario que le envía una víctima a usted, ahorita se lo doy. Me lo dieron a mí, pero quiero compartirle un escapulario. Se lo quiero dejar como símbolo de que ahora la justicia le corresponde a usted, señor, y al Estado”, son signos del consuelo, porque nos habían sumido en el dolor de la soledad.

Sicilia se dirigió al Presidente para entregarle el símbolo religioso. Silencio en el auditorio para una suerte de ritual de transmisión del dolor de las víctimas que el Presidente recibe, preámbulo de un abrazo –captado por decenas de flashes– que arrancan al mandatario un gesto de satisfacción.

Atrás quedó el rostro endurecido con que el que Calderón recibió al poeta y a sus 23 acompañantes. Visiblemente más relajado, tras el inicial intercambio de reproches retoma los símbolos religiosos en su respuesta: A mí también me ha pasado que, donde quiera que voy, me dan de todo: rosarios, escapularios, cruces, Virgen de Guadalupe, amuletos, tréboles. Margarita (su esposa) tiene relación de todos los rosarios que me han regalado; admito que yo no, pero esta vez me voy a aplicar, por la persona que me lo dio, también, para rezarlo.

Había transcurrido ya gran parte de la reunión, el clima en el Castillo de Chapultepec estaba más distendido y Calderón retomó la propuesta de asistir a una caravana. Con ironía dijo que me gustaría muchísimo ir a caravanas, pero no sé si me acepten en el grupo, creo que va a estar medio complicado.

No fue el tono general del encuentro, durante el cual el poeta no varió su discurso pronunciado en las plazas recorridas, los reclamos acumulados y fue puntual en sus críticas.

Sicilia reprochó a Calderón haberse lanzado a una guerra con las instituciones podridas y aludió a su origen como Presidente: Le recuerdo la manera en que llegaron al poder y los compromisos que para lograrlo hicieron con facciones que a lo largo del tiempo se han ido corrompiendo y que sólo sirven a sus propios intereses.

En la mesa de diálogo, activo, tomando apuntes, se encontraba el secretario de Seguridad Pública, Genaro García Luna, cuya cabeza fue solicitada en el Zócalo por Sicilia, ante miles de personas. Nadie invocó el tema ayer y el funcionario escuchó la multitud de críticas.

A unos metros, el Presidente, entonces aún con el rostro endurecido, tomaba apuntes en su computadora de los reclamos de las víctimas. Tarjetas iban y venían para preparar las respuestas presidenciales.

Originario de Chihuahua, Julián LeBarón, a quien le mataron un hermano, insistía en un cambio en la estrategia militar y policial para combatir las causas de la violencia, la pobreza y la descomposición social. Humanicemos juntos a víctimas y victimarios, es tiempo de dar un mensaje al mundo de que la violencia no termina con la violencia y así no sea usted recordado como el Presidente de los 40 mil muertos y nosotros como una nación de salvajes, cobardes y sinvergüenzas, será el inicio de un sueño de paz.

Entre las víctimas se percibe dolor y sufrimiento al recordar sus historias. Inusualmente, el Presidente abandonó su lugar para acudir hasta donde estaban las víctimas y las abrazó a manera de consuelo, atrayendo la atención de fotógrafos y camarógrafos. Sin embargo, no concedió razón a sus reclamos, reivindicó su estrategia y reprochó a Sicilia no enfatizar en la responsabilidad de los criminales en la espiral de violencia.

“Este es el dolor de la nación –respondió Sicilia– estamos entre dos fuegos, entre la corrupción institucional y los crímenes. Si los delincuentes campean y hacen, son tan crueles y son tan cabrones, perdónenme la palabra, y tan hijos de la chingada, a veces las palabras son precisas, a veces éstas dicen más de lo que podríamos decir con decencia”.

En respuesta, Calderón coincidió en que hay palabras que describen mucho mejor las características, que yo no puedo pronunciar, no es lo mío.

Hacia el final, ante el reclamo de una mujer de Torreón sobre las desapariciones en Coahuila, el Presidente respondió con intencionalidad política: sabemos que en Coahuila hay un gravísimo problema de desaparecidos, se supone que ahí no pasa nada.

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Quedó claro el compromiso de Calderón con el Ejército, no con el pueblo, señalan ONG

Víctor Ballinas
Periódico La Jornada
Viernes 24 de junio de 2011, p. 5

Edgar Cortez, del Instituto Mexicano de Derechos Humanos y Democracia (IMDHD), consideró que la reunión entre el presidente Felipe Calderón y el Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad, que encabeza el poeta Javier Sicilia, dejó claro que el Ejecutivo está comprometido con el Ejército, no con los ciudadanos.

El activista aseveró que el encuentro en el Castillo de Chapultepec hizo evidente la inamovilidad de la estrategia de seguridad pública del mandatario, y también nos quedó claro que la responsabilidad del movimiento y de las organizaciones sociales es seguir insistiendo en que se cambie esa política, se haga justicia a las víctimas, termine la impunidad y se repare el daño a las familias.

Destacó: no alcanzo a ver si el encuentro entre el movimiento que encabeza Sicilia y Calderón va a servir para reorientar la estrategia, porque el discurso del jefe del Ejecutivo es el mismo; dijo que la estrategia es adecuada y que no se modificará, es decir, no se vislumbra el cambio en ese plan bélico que ha provocado ya más de 40 mil muertos.

A su vez, Gloria Ramírez, presidenta de la Academia Mexicana de Derechos Humanos (AMDH), subrayó: estamos viendo que no hay cambios, el presidente Calderón no escucha y, desde luego, está pensando en la seguridad para las instituciones, y no ve por los ciudadanos.

Asimismo, consideró que quien más perdió fue Calderón; las organizaciones civiles, que se manifestaron pacíficamente, ganaron, se expresaron ante él, pero el Presidente no atiende. No se escuchó diálogo de apertura; fue un espacio político donde el que más perdió fue él.

Insistió en que es necesario revisar la estrategia de seguridad que el Presidente defiende con obstinación, pero que no está dando los resultados esperados. Obviamente, no esperábamos que anunciara ahí que la modificaría, cuando no hace caso a organismos internacionales, como la Organización de Naciones Unidas, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, Amnistía Internacional, Human Rights Watch.

Foto

Familiares de víctimas de la guerra contra el narco guardan un minuto de silencio al inicio del diálogo por la pazFoto José Carlo González

En tanto, Adrián Ramírez, presidente de la Liga Mexicana de Defensa de los Derechos Humanos (Limeddh), señaló: es un acto histórico en el que se pudo ver a Calderón más preocupado por cómo va a pasar a la historia; va a ser recordado por el sexenio de las graves violaciones y miles de muertes. Vimos a un Presidente petrificado por los discursos de las víctimas y petrificado por los símbolos de esperanza que llevaba Javier Sicilia.

“Como sala VIP

Subrayó: “vimos un Presidente histriónico. Es lamentable que haya dicho que él va a atender los casos, como si se tratara de una sala VIP. Él debe ocuparse de instruir a los funcionarios para que actúen, pero si dice que él va a atender los casos, es como echar sus influencias para casos relevantes; entonces la justicia tendría un doble rasero: uno para los familiares de víctimas que pudieron hablar con él, y otro para el resto de los ciudadanos”.

Destacó: “vimos un mandatario que se escuda diciendo que los ámbitos son del fuero común o municipal, y afirmó: ‘nosotros no podremos hacer mucho’, pero olvidó que muchos casos de los que se expusieron son producto de la guerra que él generó, y que le son aplicables la Ley Federal contra la Delincuencia Organizada, y si en la comisión de los delitos y crímenes se usan armas y explosivos, pueden ser competencia de las instancias federales, pero él dice que hace un esfuerzo y que los demás poderes no están en la misma disposición”.

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