Durango ¿el silencio de los inocentes?

Por Fernando Miranda Servín.

Cd. Victoria de Durango, Dgo. | 1 de junio de 2011.

No publicar nada de las narco fosas y “no molestar al Fiscal”, la orden.

Cuesta muy caro a los contribuyentes tapar el sol con un dedo.

Mientras, las viudas de la D.E.I., sobreviven en la miseria.

La instrucción por parte del gobierno estatal de Durango fue clara y precisa, no tanto para los periodistas sino para los dueños de los principales medios de comunicación de la entidad: ya no publicar nada relacionado con las narco fosas y “no molestar al Fiscal”.

Y es que ya se acerca la Feria Nacional de Durango y nuestros gobernantes están muy preocupados por la posible y probable poca afluencia a los festejos del 448 aniversario de la fundación de esta ciudad.

Lo cierto es que, por acción y omisión, la anterior administración gubernamental estatal y la presente les deben muchas explicaciones al pueblo de Durango y al país entero por los hechos brutales que han sucedido dentro de su territorio y que han colocado a nuestro estado como una de las zonas más peligrosas del planeta.

Así, no pudiendo eludir sus responsabilidades, el mandato a trasmano del ex gobernador Ismael Hernández Deras, supuestamente ya en la mira de la P.G.R., por posibles vínculos con el crimen organizado, ha optado, a través de su principal personero, el gobernador Jorge Herrera Caldera, por actuar como esas trabajadoras domésticas que dejan muy mal parado a su gremio echando la basura debajo de las alfombras.

Pero, ¿cuánto nos está costando a los contribuyentes mantener callados a esos voraces empresarios propietarios de los principales medios de difusión de Durango? Porque las facturas que estos cobran puntual y discrecionalmente son pagadas con dinero proveniente del erario. Y, precisamente por esto, para un gobierno irrespetuoso de sus ciudadanos es muy fácil ordenarle a los mercenarios de la verdad, a los negociantes del silencio, que dejen de publicar ciertas noticias que no les son convenientes para sus intereses personales y de grupo.

En este contexto, es inimaginable la cantidad de millones de pesos que el gobierno estatal duranguense reparte entre los empresarios de la prensa local, que no entre los periodistas que subsisten con sueldos mínimamente decorosos, para tratar de tapar el sol con un dedo, para que los ciudadanos no sigamos sabiendo lo que ya todo el mundo sabe. Y lo peor de todo es que estas cantidades estratosféricas de dinero no son auditables ni susceptibles de control alguno… son enormes fortunas saqueadas que van directamente a los bolsillos de unos cuantos. De ahí la frase descarada de no pocos dueños de medios “informativos”: “a mi me pagan más por no publicar…”.

Esta es la cultura de la corrupción que ha vivido nuestro país desde que se fundó como tal luego de la conquista española y que en Durango presenta una de sus máximas expresiones más acabadas, porque mientras se da este derroche infame de recursos públicos para ocultar lo inocultable y “no molestar al Fiscal” cuya incompetencia y corrupción es más que evidente, la mayoría de las viudas de los agentes caídos en el cumplimiento de su deber sobreviven con pensiones miserables y bajo condiciones “legales” totalmente violatorias de sus garantías individuales y de sus derechos humanos.

Las viudas de los agentes de la antigua Dirección Estatal de Investigaciones, hoy Dirección de Investigación de los Delitos, de la Fiscalía General del Estado de Durango, reciben en promedio una pensión mensual de 3 mil 500 a 4 mil pesos mensuales con los que deben de alimentar, vestir, hospedar y solventar estudios a entre 3 y 5 hijos.

 Por lo menos durante los últimos tres sexenios, por acuerdos administrativos que se publican en el Periódico Oficial del gobierno del estado de Durango, las viudas de los agentes fallecidos en servicio tienen prohibido contraer matrimonio y trabajar (ver documento anexo).

Siempre endeudadas, con apuros económicos y apenas con los recursos mínimos para medio comer, ellas y sus hijos le pidieron ayuda al ex gobernador corrupto Ismael Hernández Deras, quien no les dio ni un clavo. Desesperadas, lo mismo han solicitado apoyo para que les aumenten sus pensiones y les otorguen becas a sus hijos al actual gobernador Jorge Herrera Caldera y a los diputados del Congreso local, priístas, panistas y perredistas, entre los que destacan Enrique Benítez, Gina Campuzano, Judith Murguía y Antonio Ochoa, mismos que no han hecho nada relevante para cambiar las condiciones difíciles en las que viven. Y es que simplemente no les interesa ya que el gobernador y su familia, y los diputados Benítez, Campuzano, Murguía y Ochoa tienen el sustento más que asegurado con los jugosos sueldos que cobran sin que precisamente los devenguen del todo.

Esta es otra de las tragedias de esta guerra absurda contra el crimen organizado, el saber que los agentes municipales, estatales,  federales, marinos y soldados no son más que carne de cañón que echan por delante nuestros “brillantes” gobernantes y la treintena de oligarcas que los impone en el poder y los apoya, y que al fin de cuentas son los que menos arriesgan el pellejo ya que descaradamente se dedican, a través de sus grandes consorcios, a lavar miles de millones de dólares producto del narcotráfico y otras actividades ilícitas, abultando aún más sus ya de por si descomunales fortunas.

Ahora que ya saben el trato despectivo e inhumano que el gobierno de Durango le da a las viudas de sus compañeros caídos espero que los agentes en activo de la Dirección de Investigación de los Delitos de la Fiscalía General del Estado de  Durango tengan valor civil para reclamar seguros de vida muy dignos, mejores pensiones para sus deudos y becas decorosas hasta que sus hijos terminen sus estudios y, si sus peticiones no son cumplidas satisfactoriamente, razonen si verdaderamente vale la pena dar la vida para dejar a su parentela en el total desamparo mientras a la clase política y a los dueños del dinero esto los tiene poco menos que despreocupados… les vale madre pues.

Así las cosas, tal vez deba sugerirles a las más de ochenta viudas de la D.E.I., o de la D.I.D., que su próxima petición de ayuda ya no se la hagan al gobernador Jorge Herrera Caldera ni a los diputados del Congreso local de Durango, sino al señor Guzmán y al señor Zambada… tal vez ellos sí tengan la sensibilidad para enviarles el billete que tanta falta les hace.

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