Las Islas, C.U.: Pronunciamiento de Bienvenida a la Caravana


Nuestro país se ha vestido de rojo, la sangre de nuestro pueblo corre por la tierra, nuestros corazones se han llenado de vergüenza por los muertos, ¡nuestros muertos!, mientras la  indignación nos mantiene  en pie, hoy vivimos una crisis como nunca la habíamos vivido y es por eso que, ahora más que nunca, debemos levantar la voz. Que nuestro grito de paz se escuche y retumbe en el corazón de este pueblo mexicano.

Nos han querido convencer que la respuesta a la muerte es más muerte, pero nuestras voces se levantan para decir que la respuesta a esta guerra es la movilización de todos, como los compañeros que vienen caminando desde la paloma de la paz y llegan hoy a nuestra Ciudad Universitaria, que a su paso sigue sumando los gritos de justicia y dignidad.

Desde hace más de treinta años se impuso en este suelo el modelo neoliberal y con ello la miseria y la pobreza se han extendido en nuestro territorio, a través de la privatización de los recursos y sectores estratégicos. La cada vez más reducida oligarquía de este país se ha enriquecido a costa del resto de la población; acentuando así la pauperización de nuestras condiciones de vida.

Hoy se avanza contra los derechos de los trabajadores y cuando ellos se atreven a exigirlos son pisoteados con todo el peso del Estado, que intenta legalizar esta precarización con la propuesta actual de reforma laboral; el campo es abandonado y sólo lo miran cuando buscan saquearlo, es así en los territorios donde la minería amenaza a culturas milenarias o los megaproyectos se imponen a comunidades enteras a costa de sus voluntades y necesidades.  Para los poderos siempre estará el interés de la industria y sus ganancias por encima del de los pueblos.

A los jóvenes nos niegan las oportunidades; además de carecer de un empleo digno somos excluidos de la educación: en el mejor de los casos desplazados a la educación técnica, a la capacitación para el trabajo; el modelo educativo prioriza la educación privada por encima de la educación pública, fomenta el individualismo y nos echa a competir a miles por un lugar en una Universidad. Al mismo tiempo se criminaliza y asesina a la juventud.

Ante este escenario desolador miles de voces a lo largo y ancho del país se han levantado para exigir ser incluidos en el proyecto de nación y la respuesta que este gobierno ha dado ha sido la represión.

La militarización se ha instaurado en las calles so pretexto de combatir a los criminales pero lo cierto es que con esto se intenta acallar la protesta social. Esta situación se enmarnca en una estrategia de dominación que no solo aqueja a México, sino a América Latina; es una expresión más de la subordinación del gobierno mexicano al estadounidense junto con los tratados de libre comercio y la Iniciativa Mérida. Los señores de la Guerra se enriquecen con nuestros muertos y lucran con la miseria y la desesperación para reclutar jóvenes y niños, venden armas y establecen la política del terror para mantener contenida la rabia de los pueblos que someten. No tenemos soberanía nacional.

El ejército ha invadido el espacio público y civil, con la bota militar han reprimido a los movimientos sociales; En Chiapas, en Guerrero y en Oaxaca han sometido la rebeldía de los de abajo y hoy la clase política prepara un nuevo golpe con las reformas a la Ley de Seguridad Nacional, pretenden criminalizar la protesta social que el mismo modelo que tanto defienden ha generado.

La estrategia del gobierno federal debe ser descubierta, nos han querido convencer que la decisión para establecer un estado de excepción es resultado de una Guerra contra el narcotráfico, pero hoy no nos engañan.

Denunciamos el papel estratégico que juega el negocio del narcotráfico para mantener la economía de país, pues ante la falta de alternativas y la desesperación para llevar el pan a la mesa mucha gente vive de la producción y comercialización de narcóticos. Denunciamos también a los poderosos de este país, si el Chapo Guzmán es de los hombres más ricos del mundo es por que ha contado con la anuencia y el amparo de su gobierno. Esta es una guerra entre los cárteles, es una guerra por el poder económico que representan. No es nuestra guerra.

La violencia en la frontera ya había llegado a niveles inadmisibles, pero ahora se ha recrudecido y generalizado dramaticamente en el resto del territorio nacional. El feminicidio nos indigna y avergüenza, sus asesinatos son una deuda pendiente, un crimen sin castigo. Estamos aquí en la ciudad universitaria gritando con toda la fuerza de nuestra indignación y nuestro dolor: ¡NI UNA ASESINADA MÁS!

¡NO MÁS SANGRE!

Queremos paz con justicia y dignidad, pero esta paz no puede llegar mientras el ejército con su total impunidad siga a cargo de la seguridad interna. Han demostrado que solo han sido entrenados para matar, con los militares en las calles no hay paz.

Los jóvenes, los universitarios y el pueblo de México aquí reunido exigimos que regresen inmediatamente a sus cuarteles. Exigimos la desmilitarización inmediata de todo el país.

Nuestra sociedad está destrozada, la solidaridad entre nosotros ha sido sustituida con la ley de la selva, el individualismo y el miedo dominan nuestras relaciones sociales; es necesario recuperar la vida comunitaria y reconstruir el tejido social. Sustituir la violencia por la inclusión. Construir una sociedad en la que la vida digna sea una realidad, con un empleo digno, con una infraestructura de salud que no arroje más muertos por enfermedades curables, una sociedad que reconozca y respete los derechos y la cultura indígenas, que respete las diferencias de ser y de pensar. Esa no sólo es una utopía, es hoy nuestra única posibilidad, nuestra única esperanza.

Debemos apostar a la construcción de un nuevo modelo educativo que reconozca y fomente la emancipación de este pueblo, una educación que le apueste a sus jóvenes no solo para generar posibilidades individuales de desarrollo, si no que sirva como un motor del desarrollo integral de la sociedad, que construya nuevas relaciones sociales y forme seres humanos universales, con una formación ética, creativa y transformadora.

Lo que este país necesita es una generación de jóvenes y ciudadanos críticos, que tengan la capacidad de comprender el entorno en el que vivimos para desmenuzar la realidad, que vean esta crisis no como un plazo fatal sino como una oportunidad para refundar esta nación.

Proponemos generar una discusión y acuerdos amplios, plurales, incluyentes y democráticos, que tengan la capacidad de sintetizar las demandas más sentidas en todos los sectores de trabajadores, gremios, pueblos originarios, culturas y formas de ser de nuestra sociedad.

Nos sumamos a la mivilización

Un acuerdo que se construya entre el pueblo trabajador que ha sido víctima de la violencia, un referente político que tenga la capacidad de parar esta guerra contra el pueblo de México y al mismo tiempo iniciar un proceso profundo de refundación nacional.

Para esto convocamos a abrir un proceso de discusión y realizar una primera reunión amplia el próximo 9 de mayo a las 10 de la mañana en el Club de Periodistas en la Ciudad de México para iniciar el  intercambio de opiniones y salidas a esta crisis.

En este mismo sentido convocamos a los jóvenes y estudiantes a organizarse en comités por escuela, barrio o comunidad para contribuir en la construcción de esta discusión. Sólo con la participación organizada y la movilización de todos en la calle lograremos devolverle la dignidad a esta Nación.

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