¿Te interesa organizarte con nosotros? Asiste a la asamblea general de la COMECOM

El próximo sábado 12 de marzo realizaremos nuestra siguiente asamblea general.
La cita es a las 13 hrs. en la sección IX de la CNTE. Belisario Domínguez #32, col. Centro, a tres cuadras del metro allende.
Esperamos que más gente se una y participe con nosotros en las actividades contra la militarización.
Mayor información:
juareznoescuartel@gmail.com
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Una respuesta a ¿Te interesa organizarte con nosotros? Asiste a la asamblea general de la COMECOM

  1. Este pronunciamiento es público; tendrá difusión por todos los medios posibles.
    Les pido sus firmas, que lo suscriban, que se adhieran si están de acuerdo con su contenido general; si tienen alguna observación particular, háganme saberla.
    ¡Por favor! ¡Gracias!
    Y saludos cordiales.

    Manifiesto contra la guerra en México

    (Pronunciamiento urgente)

    El sexenio iniciado con la imposición de Felipe Calderón Hinojosa como Presidente de la República mediante un fraude electoral y la consumación de su golpe de Estado por las Fuerzas Armadas, ha causado más muerte y destrucción que cualquiera de las administraciones gubernamentales anteriores, inclusive todas juntas, desde la Revolución. El costo humano de la guerra declarada contra el narco es veinte veces mayor para la población en general que para el crimen organizado, según el análisis de las cifras oficiales. El número de muertos en esta espiral de violencia crece cada año con una claridad alarmante. Los asesinatos que bañaron de sangre al país en 2010 son el doble que los de 2009 y el triple que los de 2008, así que, de continuar la tendencia, este año tendremos 30 mil asesinatos, cantidad muy cercana a los 34 mil 612 que sufrimos ya durante cuatro años de espuriato.
    La verdadera magnitud de la tragedia podría ser tres veces mayor que la mentira oficial, pues activistas de Ciudad Juárez, Chihuahua, viajan a la Ciudad de México para informar, por ejemplo, que la morgue local recibe menos de la mitad de los cadáveres. El desgobierno federal, sin embargo, ciego y sordo al clamor popular que demanda poner fin a la barbarie, no cambia de rumbo; muy por el contrario, acelera la marcha en el mismo sentido y multiplica el despropósito de apagar con gasolina un incendio, llevando hasta sus últimas consecuencias la militarización de la seguridad pública, o sea, la sustitución de una violencia por otra mayor. Como resultado, México está en llamas.
    Luego del aniquilamiento de la familia Reyes Salazar, gravísima ofensa para todo el país, pues no se trata de hechos aislados, este año comenzó con patrullajes y operativos militares en la Ciudad de México y zonas limítrofes, como la pesadilla del terror actual en Ciudad Juárez, donde no cesa ni disminuye un carajo el sistemático exterminio de mujeres, sino acaso el control del territorio fronterizo por la competencia del cártel del Golfo, patrocinador extraoficial de la venta de México a particulares desde Los Pinos. Con asesoría del Pentágono y supervisión de la CIA, el Ejército Federal Mexicano persigue al narcomenuedeo en la capital del país (¡menudo cuento!), simultáneamente al asedio paramilitar de la ENAH y el INAH por la Policía Federal Preventiva (PFP).
    Durante cuatro años se ha dicho que, si las Fuerzas Armadas están infiltradas y corrompidas por el crimen organizado, invertir más recursos en ellas para combatirlo es en realidad financiarlo; que el Ejército Federal no está preparado para cumplir funciones de seguridad pública y ninguna ley se las atribuye, y los hechos han confirmado los dichos; la brutalidad castrense ha llegado al extremo de masacrar niños en los retenes militares, inconstitucionales de por sí, al coartar la libertad de tránsito y atropellar las garantías individuales. Cateos sin orden judicial, detenciones arbitrarias, incomunicación, torturas, asesinatos, violaciones de todos los derechos humanos, empezando por el más básico y elemental, que es el derecho a la vida, son el pan nuestro de cada día, la normalidad cotidiana, el estado de excepción como regla general que amenaza con extenderse y reproducirse a gran escala en la Ciudad de México. Los crímenes de las Fuerzas Armadas siempre quedan impunes, todos sin excepción.

    ¡Ya basta!

    Aunque la perpetuación de los males parece ser el síndrome del que padece México, todo tiene un límite: ¡Ya basta de sangre y saqueo! ¡Basta de guerra contra el pueblo para beneficio de unos cuantos, como siempre, parásitos y sanguijuelas! ¡Basta de combatir a los pobres en vez de la pobreza! ¡Basta de mermar a la población y especialmente a los luchadores sociales! ¡Alto al genocidio y la barbarie! ¡No al Ejército Federal, patrullando nuestras calles, tomando nuestras plazas y allanando nuestras casas! ¡No a la criminalización de la protesta y la movilización social! ¡No a los excesos policiacos! ¡Alto a los abusos de poder! El Ejército no es policía y ha cometido incontables, imperdonables crímenes en la llamada «guerra contra el narco», absurda y demencial. ¡Que regrese inmediatamente a sus cuarteles! ¡Castigo a los asesinos de gente inocente!
    Ya teníamos demasiado con el vergonzoso lastre de la desnutrición y las enfermedades curables como causa de muerte, otra forma en que nos mata un sistema social reducido a negocio de la minoría cada vez más gorda en detrimento de la mayoría cada vez más flaca.
    Para combatir al crimen organizado hay que barrer las escaleras desde arriba hasta abajo y empezar con el que usurpa el poder y se apoya, por encima de la voluntad popular, en el aparato represivo del Estado, en las Fuerzas Armadas, incluyendo la del crimen organizado.
    El desgobierno del Distrito Federal, desastroso y fascistoide, asume complicidad con el imperio de la violencia que ahora nos invade.
    La paramilitar PFP es una horda vandálica, un ejército de violadores sexuales, que ni siquiera distinguen entre hombres y mujeres. Las demás policías son extensiones de un sistema perverso y corrupto por naturaleza, que se burla de la dignidad humana desde su nombre: «justicia». ¡Justicia de verdad es lo que exigimos!
    Llamamos a tod@s los hombres y las mujeres libres del campo y la ciudad a movilizarnos en defensa de la vida y la libertad, nuestros derechos y espacios públicos y privados, contra la muerte y el secuestro del país por una mafia trasnacional.
    ¡Juicio y castigo a Felipe el espurio!

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